En 1887, Albert Michelson y Edward Morley realizaron una
serie de experimentos que fueron cuidadosamente diseñadas para determinar la
velocidad orbital de la Tierra respecto al éter. Sorprendentemente, las medidas
siempre indicaron que la velocidad relativa entre la Tierra y éter era nula.
Gracias a estas mediciones, Albert Einstein formuló una teoría consistió en estos
experimentos, explicando que la luz era de capaz de propagarse en el espacio
vacío y que el éter era un concepto innecesario y que no existía, lo que llevó
a la formulación del segundo postulado de la relatividad (Tipler y Mosca, 2018).
Figura 4. Experimento
de Michelson-Morley
Fuente: Miranda (2015).
Albert
Michelson, pensó en una analogía que permitiría medir el viento: “Si la Tierra,
moviéndose a través del sistema solar, era como un barco moviéndose a través
del mar y del aire, entonces sería posible construir un medidor óptico suficientemente
sensible de esa “corriente” para medir el movimiento relativo de la Tierra
respecto del éter y convertir ese movimiento relativo en absoluto”. A partir de
esta analogía, Michelson diseñó un experimento para medir el efecto del viento
etéreo creado por el movimiento de la Tierra a través de ese medio detectando
patrones de interferencia creados por dos rayos de luz. En donde nació un
exitoso dispositivo experimental que se le denominó Interferómetro de Michelson.
La idea de Michelson partía del supuesto de que la velocidad de la luz era
constante y, dado que la Tierra se movía a través de un éter estacionario, el
experimento estaba diseñado para detectar su orientación respecto a la
propagación de la luz (Hernández, 2018).
Figura
5. Interferómetro.
Fuente:
Tecnología Educativa S.A.
Las
fuentes de ondas gravitacionales radian bajo la frecuencia del ruido térmico, y
para deshacerse de este ruido de baja frecuencia, los detectores tienen que
estar desacoplados de la Tierra, por lo que la NASA había planeado un detector
de ondas gravitacionales que funcione en el espacio por la Antena Espacia por
interferometría láser (LISA). También, en LISA los brazos del interferómetro
pueden ser da varios órdenes de magnitud, más grande que los detectores basados
en Tierra, y esto mejora la posibilidad de detectarlas (Moreno, Salcedo, Lara,
Ramírez, 2008).
Figura 6. Proyecto LISA.
Fuente: NASA



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